Tuesday, May 30, 2006

DANZA E INSTRUMENTOS

DANZAS E INSTRUMENTOS
Gracias a los recientes descubrimientos arqueológicos de instrumentos musicales, se sabe que en el Perú la música se remonta al menos a unos 10.000 años de antigüedad.
De esa larga tradición proceden las quenas, las zampoñas, los pututos (trompetas de conchas marinas) y una gran variedad de instrumentos de viento en cuya fabricación se emplearon materiales como caña, barro, hueso, cuernos y metales preciosos, así como diversos instrumentos de percusión.
Mediante el contacto con Occidente se ha incorporado gran cantidad de instrumentos, los mismos que han sido creativamente adaptados a las necesidades rítmicas y tonales de cada región del país. Las muestras más evidentes son las numerosas transformaciones que han operado en el arpa, el violín y la guitarra en la sierra peruana.
El encuentro de lo andino y lo occidental ha dado origen en el Perú a más de 1.300 géneros musicales. Pero dos de ellos han rebasado el ámbito regional y se han convertido en símbolos de la identidad peruana: el huayno y la marinera. Compuesto por una mezcla de alegría y nostalgia, el huayno se ha convertido en la base de la creación de nuevos ritmos musicales contemporáneos, gracias a su estructura musical simple y flexible.
La marinera, si bien no es un género matriz como el huayno, tiene variantes claramente diferenciadas en la costa y en la sierra, y gracias a su belleza musical y esplendorosa coreografía ha alcanzado una gran difusión en todo el ámbito nacional.
La fuerza festiva del migrante africano ha contribuido también a enriquecer el panorama musical: produjo la invención del cajón y el descubrimiento musical de la quijada de burro como instrumento de percusión.
En la región de la selva existe también una gran variedad de ritmos, danzas e instrumentos vinculados con sus fiestas y rituales, como por ejemplo el uso del manguaré (tronco tubular), llamado "tambor semiótico" porque sirve para comunicar mensajes a larga distancia en medio de la selva.
En la actualidad continúan la asimilación de nuevos instrumentos –como sintetizadores, guitarras eléctricas, baterías y armónicas– y la creación de nuevos géneros, como la chicha, que permiten a la música peruana abrirse a nuevas influencias, para extenderse, nacional e internacionalmente, más allá del terreno reservado a lo vernacular.
Esta capacidad para la fusión e innovación musical expresa vivamente la fuerza integradora y el carácter dinámico de la cultura peruana.
La Marinera y el Cajón
La Marinera
Este baile es un derivado de la zamacueca y de la mozamala. En 1893, Abelardo Gamarra "El Tunante" la bautizó con el nombre de "marinera" en homenaje al héroe naval Miguel Grau, durante un concierto de piano ofrecido por una niña limeña, quien posteriormente se convertiría en su gran difusora, doña Rosa Mercedes Ayarza de Morales. De ese encuentro nació la marinera más conocida, titulada "La Decana" y luego rebautizada popularmente como "La Concheperla". La marinera ha ido conquistando posiciones lentamente. En 1938 llegó hasta el Teatro Municipal de Lima para ser presentada en el Concierto de Fiestas Patrias. Hoy en todo el país se realizan diversos festivales, siendo el más conocido el que se celebra en enero en Trujillo. Tiene varios estilos que se denominan según su lugar de origen: marinera costeña, serrana y norteña. Su desarrollo es de un gran dinamismo, con movimientos elegantes y una coreografía muy compleja de secuencias coordinadas y sincronizadas. Cada miembro de la pareja lleva permanentemente el ritmo con un pañuelo en una mano, que utilizan asimismo para el galanteo, a pesar de que nunca se produce un contacto físico. Los instrumentos que se usan para su ejecución son la guitarra y el cajón.
El Cajón
Instrumento de percusión de origen afroperuano utilizado en la mayoría de variantes musicales costeñas de la marinera, así como en la música criolla y la música negra en general. Está confeccionado por una caja de madera que lleva un orificio en la parte posterior. Para su ejecución, el tañedor se sienta sobre el cajón y da golpes directamente con las manos. Aunque de apariencia simple este instrumento ha comenzado a tener una importante difusión fuera del Perú, como da fe su reciente incorporación a la música flamenca.
El Huayno y la Quena
El Huayno
Es considerado el baile andino por excelencia. Sus orígenes precolombinos fueron matizados desde un inicio por la asimilación de influencias occidentales, por lo que presenta múltiples variantes regionales. Su estructura musical surge de una base pentatónica de ritmo binario, característica estructural que ha permitido a este género convertirse en la base de una serie de ritmos híbridos, desde la chicha hasta el rock andino. El baile se realiza en parejas que van desarrollando giros y movimientos a partir de pequeños saltos y zapateos que marcan el ritmo. Los instrumentos que intervienen en la ejecución del huayno son la quena, el charango, el arpa y el violín. En algunas variantes del huayno intervienen bandas típicas, que añaden instrumentos como las trompetas, el saxofón y el acordeón. Por otro lado, aunque son géneros muy diferentes, en la sensibilidad popular el huayno está más vinculado a la marinera de lo que aparenta, como lo recuerda este estribillo de marinera serrana: "no hay marinera sin huayno / ni huayno sin marinera / cholita pollera verde / para ti va la tercera".
La Quena
Este instrumento de viento es el más difundido en el Perú y procede de épocas prehispánicas. Está hecho con un tubo de caña, madera, hueso o plástico con un segmento biselado, que constituye la embocadura. Presenta 5 o 6 pequeños orificios de digitación con los que se componen las variaciones del sonido producido por el soplo del ejecutante. En cada región predomina un tamaño diferente.
El Huaylarsh y el Arpa
El Huaylarsh
Es un ritmo y danza de fiesta y alegría vinculado con los periodos de cosecha en la sierra central. Su energía y vivacidad se manifiesta en los saltos y demostraciones de agilidad de los danzantes varones, frente al fino zapateo de sus parejas. En su ejecución coreográfica el grupo de danzantes va desarrollando, por parejas, muestras de habilidad en una alegre competencia. En su instrumentación intervienen orquestas o bandas típicas compuestas por arpas, violines, saxofones, clarinetes, trompetas y bombos.
El Arpa
Es un instrumento de cuerdas hecho sobre una base hueca de madera con forma cónica que sirve como caja de resonancia. Su origen es occidental y ha tenido gran aceptación en el Perú, especialmente en la sierra peruana, donde se utiliza por su versatilidad para ejecutar variaciones de sonidos agudos. El arpa ha sido modificada y adaptada en numerosas regiones, tanto en su forma como en su afinamiento.
El Festejo y la Quijada
El Festejo
Es una danza afroperuana muy popular en la costa central. Se baila en parejas, insinuando y al mismo tiempo evitando el contacto físico. Los movimientos alegres y pícaros desarrollan una expresividad corporal llena de sensualidad. La instrumentación está compuesta por la guitarra, el cajón y la quijada y es acompañada por un cantante solista y su coro.
La Quijada
El maxilar inferior del burro, mula o caballo se ha convertido, gracias al ingenio afroperuano, en un efectivo instrumento de percusión. Se sostiene con una mano y con la otra se da rítmicos golpes al son de la pieza que se ejecuta. El sonido particular de la quijada, producido por la vibración de las muelas del equino, es amplificado en la misma estructura del hueso.
El Carnaval y la Mandolina
El Carnaval
Es una danza que, con variaciones regionales, se baila en todo el Perú, especialmente en las zonas rurales de Puno, Cajamarca y la Amazonia. La ejecución de este baile se realiza en comparsas que salen por las calles acompañadas de sus propios músicos. Las letras de las canciones, con una rima usualmente puntual, son en muchos casos pícaras, satíricas y muy alegres. Guitarras, acordeones, mandolinas, tambores andinos (tinyas y tamboriles) y charangos son los instrumentos más empleados para su ejecución.
La Mandolina
De origen europeo y parecido al laúd, la mandolina ha sufrido una serie de transformaciones en el Perú, tanto en el material de su caja de resonancia, como en el número de cuerdas. Se usa frecuentemente con la guitarra formando dúos para interpretar huaynos y otras variedades musicales de la sierra.
El Santiago y la Tinya
El Santiago
La música de este género proviene de las costumbres vinculadas al pastoreo. Se toca en las ceremonias andinas de la marcación del ganado y los rituales de fertilidad de los rebaños. En esas ocasiones, una serie de canciones propiciatorias de ritmo sencillo y de fina sensibilidad es interpretada especialmente por jóvenes mujeres. Los instrumentos empleados con mayor frecuencia son las tinyas y los wakrapuko o trompetas de cuerno de res.
La Tinya
Es un instrumento de percusión a manera de un pequeño tambor manual hecho de cuero. Tiene una gran difusión en el ámbito andino y es tocado –fundamentalmente por mujeres– con una baqueta, en danzas y ceremonias referidas a la vida campesina, especialmente durante las épocas de cosechas y marcación del ganado.
El Vals Criollo y la Guitarra
El Vals Criollo
Es una danza en que las parejas tomadas de las manos, en un abrazo a medio terminar, se mueven con finos pasos entrelazados, un estilo recreado por los limeños de los típicos valses (waltz) vieneses. Tiene sus orígenes en el siglo XIX y se difundió en la clase media urbana como una manifestación que sintetizaba la añoranza romántica del criollismo por una Lima que se alejaba. Los instrumentos con los que se ejecuta son la guitarra y el cajón.
La Guitarra
Se trata del instrumento de uso popular más difundido en el Perú. La forma más usada es la española moderna, pero hay un total de 10 variedades diferenciadas por su forma, materiales de construcción y número de cuerdas. Su afinación varía según la zona. Se combina con varios otros instrumentos según el género musical interpretado, y se la utiliza para tocar el vals criollo, la marinera, el festejo, el huayno, la zamacueca, el tondero e incluso también para la chicha.
El Sikuri y la Zampoña
El Sikuri
El ritmo un tanto marcial de la danza de los sikuris, tiene sus orígenes en la región del Altiplano. Se baila en grupos numerosos formando comparsas que se organizan en grandes círculos en torno a los músicos que tocan zampoñas de diferentes tamaños.
La composición coreográfica denota la complementariedad y armonía que debe regir en toda integración humana, pues un grupo de ejecutantes sólo puede emitir la mitad de las notas requeridas, siendo indispensable la participación de otro grupo para completar la melodía.
La Zampoña
Es un instrumento de la familia de flautas de pan, que consiste en la reunión de varios tubos de caña de diferentes tamaños sujetos entre sí por hilos entrelazados formando una o dos hileras. El tamaño del tubo determina la nota musical. Este instrumento presenta distintas variedades regionales, dependiendo de la longitud, disposición y cantidad de cañas. Su uso es frecuente en casi todas las festividades del sur del país y especialmente en el departamento de Puno. Una de sus variantes es la antara, fabricada con las cañas más finas del carrizo.
El Harawi y el Charango
El Harawi
Llamado también yaraví, es un género musical cuyas melodías transmiten sentimientos de tristeza y añoranza. Está considerado dentro de las variantes musicales más antiguas del repertorio peruano y su procedencia se entronca con la manifestación poética del mismo nombre desarrollada en el periodo incaico. Su música aletargada es acompasada con frecuentes silencios que le añaden dramatismo a la ejecución. Generalmente este género no se baila, salvo que esté incorporado dentro de un huayno o una marinera, como suele ocurrir en algunas de sus variantes mestizas. Entre los instrumentos que se usan para su ejecución están el charango, la mandolina y la quena.
El Charango
Es un instrumento creado sobre el modelo de la guitarra clásica. Es de tamaño pequeño en relación con el instrumento originario, pero posee en cambio un número mayor de cuerdas (12). Su caja de resonancia esta hecha de caparazón de armadillo o kirkincho, aunque también las hay de madera. Su uso es muy popular en la región sur del país.
Danzantes de Tijeras
Destreza Física y Desafío Ritual
Desde el punto de vista del hombre occidental, la danza de las tijeras es básicamente una impresionante manifestación de arte y destreza física, pero para el hombre andino o mestizo que habita en las comunidades de la sierra constituye ante todo un complejo ritual. Una serie de misterios rodean a los danzaq (ejecutantes del ritual) quienes, en un despliegue de fuerza y elasticidad, ponen a prueba su destreza mediante saltos gimnásticos al ritmo del arpa y el violín. Según los sacerdotes de la Colonia su halo mágico obedece a un supuesto pacto con el diablo, debido a las sorprendentes pastas o pruebas que ejecutan en la danza. Estas pruebas denominadas atipanakuy consisten en meterse espadas por el esófago, atravesarse el rostro con alambres, comer insectos, sapos y culebras, entre otros actos propios de faquirismo andino. El instrumento central de la danza son las tijeras, elaboradas de dos placas independientes de metal de aproximadamente 25 cm de largo y que juntas tienen la forma de un par de tijeras de punta roma. Los lugares de mayor difusión de esta danza son Ayacucho, Apurímac, Arequipa, la sierra de Ica, Huancavelica y Lima.
La Chicha o Cumbia Peruana
Un Nuevo Género Domina América del Sur
Un nuevo ritmo musical de notable difusión es la chicha, que actualmente ha penetrado con fuerza en gran parte de América del Sur. Aunque también acoge elementos del rock y otros ritmos contemporáneos, los dos géneros musicales que sirven de base para la creación de la chicha o cumbia peruana son el huayno y la cumbia colombiana. Su difusión no sólo ha logrado propagarse en todo el territorio peruano, sino que también ha calado fuerte en países vecinos como Argentina, Chile, Bolivia y Colombia. La principal característica de este género, que se proyecta sobre toda Hispanoamérica, es la permanente fusión de nuevos ritmos, tanto modernos como tradicionales, así como el uso de una gran variedad de instrumentos para su ejecución, sobre todo electrónicos.
Los Huacos Silbadores
Sonidos y Voces del Pasado
Una gran variedad de sonidos e instrumentos presentes en los ritmos y melodías actualmente vigentes en el Perú proceden del pasado prehispánico. Además de algunos instrumentos de percusión, los más abundantes eran los de viento, conformados por diversas formas de silbatos, quenas, antaras y trompetas, hasta hoy usados y los llamados huacos silbadores o botellas acústicas, los cuales pueden ser apreciados en museos como el de Arqueología, Antropología e Historia (Lima). Estos curiosos instrumentos, hallados en templos, residencias de curacas, ajuares funerarios de guerreros y tumbas de niños, cumplían también funciones decorativas y simbólicas, y estaban vinculados a ceremonias rituales: los sonidos de entre 33 y 50 centésimos de semitono representaban a seres humanos, los de 80-100 a víctimas de sacrificio, y los de 25 a seres sobrenaturales.
Por lo general, los huacos silbadores están conformados por dos cámaras acústicas unidas y una serie de orificios alineados y en diferentes tamaños que permiten modular los sonidos (timbre y frecuencia), mediante el soplo, a manera de flauta. En algunos huacos la cámara acústica no sólo amplifica el soplo del ejecutante, sino que también produce sonidos mediante el desplazamiento de líquidos, agua o chicha, de un vaso comunicante a otro, en su interior.
Artesanía y Arte Popular
La artesanía peruana se encuentra entre las más variadas del mundo, como lo prueba la amplia red de exportadores que cada año expone el ingenio de los peruanos en mercados europeos, asiáticos y norteamericanos. Su diversidad, colorido, creatividad y múltiple funcionalidad hacen de ella una actividad fundamental no sólo para la configuración de la identidad peruana sino también para la supervivencia de miles de familias y aún de pueblos enteros, como los de Sarhua y Quinua, en Ayacucho. Esas pequeñas piezas que causan la admiración de propios y extraños contienen siglos de historia cargados de formas y también símbolos prehispánicos que se funden y conviven con otros traídos por los españoles. Esa identidad múltiple y compleja es, quizá y paradójicamente, una de las razones de la marcada tendencia de la artesanía peruana al moderno "arte ingenuo" que impregna de ternura e inocente sabiduría a sus piezas. La excelencia de los oficios artesanales en el Perú se manifiesta, por ejemplo, en la armonía de los diseños geométricos en los tejidos, la minuciosa representación de la vida campesina en los mates burilados, el mestizaje cultural y el colorido de los retablos. Pero también en la extraña cosmovisión de los diseños shipibos, la finísima talla de las piedras de Huamanga, el efímero deslumbramiento de las alfombras de flores, los fuegos artificiales y los cirios, el complejo barroquismo de las tallas en madera, la belleza de las piezas en oro y plata y las múltiples formas que toma el barro en la cerámica. Estas obras son sólo algunas de las manifestaciones de un pueblo que se comunica principalmente a través del arte, utilizando para ello un lenguaje cuyas claves fundamentales son la abundancia, la fertilidad y la apuesta por el futuro.
Arte Efímero
Una de las mayores atracciones del misterio del arte efímero es el largo y paciente esfuerzo que se despliega para que la belleza dure algunos minutos o tal vez segundos. Se encuentran agrupados en este complejo género aquellos trabajos que sólo pueden ser apreciados durante un lapso muy corto, a pesar de ser obras de arte cuya elaboración ha tomado un amplio despliegue de tiempo y creatividad.
Fuegos Artificiales
La vieja tradición de los fuegos artificiales está muy arraigada en los pueblos de la sierra y de la costa, donde se han desarrollado variantes particulares como la representación de gigantescas flores y animales. Es casi imposible imaginar una fiesta patronal sin los deslumbrantes artefactos pirotécnicos.
Alfombras de Flores
Con motivo de las principales procesiones religiosas, tanto en la sierra como en la costa, se acostumbra elaborar hermosas y enormes alfombras de flores en las calles por donde ha de pasar el santo homenajeado. El colorido de las flores y la perfección basada en los dibujos empleados, que generalmente corresponden a una amplia gama de imágenes de santos, escudos, mapas, paisajes y animales hechos con mucha dedicación, tienen por principio un efímero resplandor que inevitablemente acaban en las pisadas de los miles de concurrentes a las procesiones.
T’anta Wawas
Otra práctica que alcanza la categoría de arte es la elaboración de las t’anta wawas o panes decorados. Una gran variedad de motivos como wawas o niños, familias, casas, coronas de flores y animales son representados con la harina de trigo. Los estilos oscilan desde la impecable simpleza hasta la más compleja ornamentación. Anualmente en Lima se lleva a cabo en el día de Todos los Santos un concurso de t’anta wawas y son los departamentos de Junín, Arequipa, Cusco y Huancavelica los que generalmente presentan los más destacados trabajos.
Velas y Cirios
La cerería es otro arte vinculado directamente con el culto religioso. Cusco, Ayacucho, Huaraz, Arequipa y Lima son lugares de abundante producción de velas y cirios decorados. En la procesión de la Semana Santa en Ayacucho, las andas sobre las cuales se carga a los santos tienen una base ricamente decorada con figuras de cera. Las representaciones más frecuentes son flores, hojas, rostros de santos, ángeles, animales de corral. Pero son las velas y los cirios de los más diversos tamaños y decorados, los objetos más empleados en las fiestas patronales de todos los pueblos del Perú. En la fiesta del Señor de los Milagros es impresionante la gran variedad y compleja ornamentación, que presentan estos trabajos; ver los cirios prendidos junto a la imagen del Cristo Moreno en la iglesia de las Nazarenas es un espectáculo conmovedor.
ARTE FUNERARIO
La tradición del arte funerario en el Perú se manifestó primero en la pintura sobre las lápidas. En el cementerio de Chilca, a 60 km del sur de Lima, se puede apreciar todo un desarrollo de estilos que comenzó por la reproducción de pintura religiosa clásica occidental, para dar paso más tarde a representaciones de la vida cotidiana de los difuntos. Otro lugar en el que el arte pictórico es ya una tradición es en Puno, donde se trabaja básicamente representaciones alegóricas referidas al mundo de los muertos. De igual modo en Cajamarca, en las zonas de Huambocancha y Porcón, los cementerios están tapiados de lápidas talladas en piedra de cantería con fachadas de iglesias en miniatura, de distintos y cálidos colores. Dentro de este rubro cabe mencionar también el creciente desarrollo de una arquitectura funeraria popular en los cementerios de los nuevos distritos de Lima. En ellos se recrean, a manera de maquetas, casas, iglesias y hasta pequeños pueblos.
CERÁMICA
La cerámica es una de las actividades más difundidas en el Perú. Antiguas técnicas prehispánicas empleadas por las culturas Vicús, Recuay y Pashash, como la "colombina" y la "pintura negativa", obtenida por la reducción del oxígeno en la cocción, siguen siendo desarrolladas actualmente en Chulucanas (Piura) y también en la selva norteña por nativos de las comunidades Arabelas. Otra de las técnicas utilizadas en Simbilá (Piura), así como en Mollepampa (Cajamarca) es el paleteo, que consiste en moldear la cerámica con las manos y con golpes de paleta. La cerámica utilitaria y decorativa de Chulucanas –particularmente en el distrito de La Encantada, donde hay censados 250 artesanos– es una de las más reconocidas, sobre todo por los finos matices logrados por sus ceramistas en el uso del color negro y el bruñido en sus vasijas, así como por la elaboración de personajes costumbristas (chicheras, músicos y danzarines) y de animales que cobran vida con el barro trabajado a mano. La cerámica tiene un circuito de comercialización muy extendido en los mercados de Cusco, Juliaca (Puno), Arequipa y una red de centros artesanales y ferias que se realizan en Lima.
Cerámica Ayacuchana
En Quinua, localidad situada a 40 km de Ayacucho, la cerámica es la actividad principal del pueblo. Las especies de barro de colores rojo y crema le dan una característica especial a estas piezas que, a pesar de sus formas simples y casi infantiles, poseen una gran fuerza expresiva. Son muy conocidas las pequeñas iglesias, capillas, casitas y el toro de la Quinua. Igualmente se han hecho populares personajes como los campesinos, las chismosas y múltiples representaciones de temas religiosos.
Cerámica Puneña
Dentro de lo más resaltante de la cerámica puneña se encuentra el torito de Pucará, una de las figuras más difundidas de la cerámica peruana. Originalmente constituía un elemento ritual que se utilizaba en la marcación del ganado. El torito, que a la vez es un cántaro, servía de recipiente para la chicha que, mezclada con la sangre del ganado, era bebida por los oficiantes de la ceremonia. En Puno también se elaboran iglesias, capillas pueblerinas y casas, cuyos diseños de apariencia ingenua están bañados con engobe blanco. El decorado se efectúa con un pastillaje de flores y pinceladas de vidriado. Otras representaciones frecuentes son los músicos, danzantes y varios elementos de la flora y de la fauna del lago Titicaca.
Cerámica Cusqueña
La tradición Inca ha marcado la producción de la cerámica en el Cusco. En una revitalización del arte cusqueño, conocida como el "renacimiento del estilo incaico", ha resurgido una abundante confección de piezas utilitarias y decorativas como el Tica Curuna (florero estilizado), los ppucus (platos) y los diferentes tipos de coloridos recipientes, como los keros, arybalos, qochas, ayanas y raquis. Otra vertiente presenta la proliferación de la llamada "cerámica grotesca", creada originalmente por Edilberto Mérida y, al parecer, inspirada en los personajes de la cerámica de Quinua. Esta cerámica tiene como característica la elaboración de personajes sin pulir, campesinos y cristos, con rasgos deformes y atormentados cuyas manos enormes resaltan desproporcionadamente.
Cerámica Shipiba
En la selva, además de los Arabela, las mujeres Shipibas de la región del río Ucayali trabajan la cerámica con una arcilla de gran plasticidad llamada neapo. Los motivos decorativos más frecuentes influyen las conocidas líneas geométricas o "diseños" a través de los cuales las artesanas representan su visión del mundo. Entre los objetos más elaborados figuran series de vasijas antropomorfas, en las cuales hombres y mujeres adquieren diferentes posiciones mostrando los sexos claramente definidos; también producen con la misma frecuencia grandes tinajas con formas de animales, como la tortuga y algunas aves de la región.
CESTAS Y ARTÍCULOS DE PAJA
Son los tejidos de sombreros y canastas con fibras de carrizo, junco y totora. La elaboración de canastas y sombreros se da sobre todo en los departamentos de San Martín, Piura y Cajamarca, en cambio la totora es utilizada en La Libertad y Lambayeque para la fabricación de los "caballitos de totora" que desde épocas antiguas utilizan los pescadores de Huanchaco, balneario cercano a Trujillo, como embarcaciones.
IMÁGENES
La imaginería viene de la tradición artesanal virreinal. Consiste en la elaboración de una gran variedad de objetos vinculados a las diversas prácticas mágico-religiosas. Los departamentos de Ayacucho, Cusco y Huancavelica ofrecen la mayor variedad. El Retablo o Cajón San Marcos, las cruces, los santos, los nacimientos, la Sagrada Familia y las múltiples representaciones del Niño Dios son algunas piezas ubicadas en este género artesanal; actualmente también es frecuente el desarrollo de temas costumbristas. Entre los materiales destacan los diferentes tipos de pastas de harina de papa, semilla de níspero, yeso, tela encolada y maguey. Son muy conocidas en este rubro artesanal las imágenes religiosas de largos y estilizados cuellos creadas por el maestro Hilario Mendívil y su esposa Georgina en el barrio de San Blas, en el Cusco.
Máscaras
En muchas de las danzas andinas se emplean las máscaras formando parte de la indumentaria. Los motivos más recurrentes son la representación de demonios, ángeles, negritos, españoles y toda clase de animales. La exposición más importante de máscaras se da en la región sur andina del Perú como en la fiesta de la Virgen de la Candelaria; otro centro importante es Junín y últimamente se está descubriendo una rica variedad en la Amazonia, vinculadas con mitos y costumbres de los pueblos amazónicos, como es el caso de la comunidad Bora en Loreto.
Los materiales para la elaboración de las máscaras son tan diversos como su lugar de origen: yeso, cuero, madera, mallas de alambre y hojalata. Dentro de los tipos de máscaras más representativas se encuentran las máscaras de la cultura Piro, la parlampán (personajes pícaros de la zona de Huaral), los auquis de Ancash, los jija huanca de Junín (basadas en las cabezas clavas), los huacones de la sierra central, así como los famosos diablos de los siete pecados de Puno.
Retablos
Diminutas figuras humanas, animales de la zona andina, imágenes de santos cristianos y dioses tutelares precolombinos, estrellas, cerros y lagunas, son algunos de los elementos que conforman el colorido mundo representado en los Cajones Sanmarcos o Retablos. Esta forma artística traída de España se remonta a la cuna de la civilización occidental y tiene su antecedente en los dípticos romanos con imágenes portátiles, hechos de tablillas que se cerraban una sobre otra. En el resto de Europa se desarrollaron con el nombre de frontales o antipedios, y dieron lugar a los retablos monumentales que componían los altares de las iglesias en los siglos XIII al XV. Las versiones más cercanas al retablo peruano están en las Cajas de Santos, especie de altares portátiles utilizados en España como parte de la parafernalia ritual católica. Fueron los artesanos ayacuchanos quienes vieron en los altares portátiles el elemento perfecto sobre el cual podían hacer converger su tradición propia religiosa y aquella impuesta, sin despertar las temibles sospechas de los extirpadores coloniales de idolatrías. Los elementos de estos retablos estaban dispuestos en dos niveles: el superior destinado al mundo celestial, con santos y animales sagrados andinos, y el inferior referido al mundo terrestre. El área de circulación de estos retablos se circunscribió inicialmente al ámbito de los pastores y campesinos de Ayacucho. Y son justamente los artistas ayacuchanos quienes más han cultivado esta tradición de gran importancia en la configuración del imaginario peruano. Los retablistas más conocidos son Joaquín López Antay, ya fallecido, Florentino Jiménez y Jesús Urbano. Estos tres nombres, dan origen a la vez a tres escuelas o tendencias del Retablo: una de vertiente mágico religiosa, otra costumbrista y la última de contenidos históricos y realistas. En la actualidad los estilos y temas han proliferado, mano a mano con la emergencia del Cusco como otro de los grandes centros de elaboración y comercialización.
Tallas en Piedra de Huamanga
En el Perú existen varios tipos de piedra sobre las cuales se realiza el tallado: el granito, el basalto, la andesita, la piedra del lago, que se encuentra en Puno y el alabastro blanco conocido como la Piedra de Huamanga. La talla en Piedra de Huamanga en la Colonia se inició ante la escasez del mármol y de la porcelana. Los primeros motivos fueron figuras del Niño Dios y otras de índole religiosa como santos, cruces, vírgenes y relicarios. Posteriormente los artesanos que encontraron en este soporte una materia propicia para el tallado, fueron desarrollando nuevos motivos religiosos así como imágenes vinculadas a la cultura criolla (por ejemplo la imagen de la Vicuña pisando al León de Castilla). Actualmente en la Piedra de Huamanga se representan nacimientos dentro de hornacinas ovoides, réplicas del monumento de la Pampa de la Quinua, así como otras figuras de acabado tosco ideadas principalmente como souvenirs.
Tallas en Madera
La talla en madera tuvo en la Colonia un fuerte desarrollo con la influencia de la escultura policromada religiosa. Se hicieron retablos, imágenes y mobiliario decorado en iglesias y conventos cuyo estilo barroco tiene en el famoso Púlpito de San Blas, de la iglesia del mismo nombre en el Cusco, a una de las más elaboradas piezas de este complejo estilo. Uno de los centros actuales de producción de la talla en madera queda en el pueblo de Molinos, en Huancayo. Ahí se elaboran desde utensilios y piezas decorativas hasta juguetes, entre los que sobresalen los llamativos "equilibristas de brazos móviles", además de una larga serie de animales como gallos, patos, caballos, asnos, leones y una especie de bestiario de animales fantásticos. Piezas de fina elaboración son también los bastones de Sarhua, del mismo lugar donde se hacen las famosas tablas pintadas.
MATES BURILADOS
La legenaria bulgaris, conocida como mate o calabaza en el Perú, es el soporte para la elaboración del depurado arte del mate burilado. Los más antiguos trabajos en mate datan de hace 3.500 años y fueron hallados en Huaca Prieta (valle de Chicama), en la costa norte del Perú. En épocas más recientes esta práctica ha tenido gran desarrollo en la zona ayacuchana de Huanta, de donde provienen los "mates huantas", conocidos por la vitalidad de sus trazos gruesos pero seguros, a través de los cuales el artesano representa escenas de la vida campesina.Otra variante es la miniaturización de los dibujos, que muchas veces sólo pueden ser apreciados por medio de una luna de aumento. La técnica consiste en hacer finas incisiones con un buril sobre el mate creando dibujos que generalmente representan escenas de un gran dinamismo a manera de "historietas" con temas relacionados a la vida campesina. En la actualidad, la zona del valle del Mantaro y específicamente los distritos de Cochas Chico y Cochas Grande son los lugares de mayor producción de mates burilados.
JOYAS
La abundancia de minerales y piedras semipreciosas en territorio peruano ha hecho posible el desarrollo del trabajo creativo con los metales desde la antigüedad. El oro trabajado más antiguo hallado en América del Sur corresponde a la cultura Chavín (1000 a.C.). Posteriormente se han hallado piezas invalorables en las zonas de Chancay, Paracas y Cusco, así como bellísimos trabajos de las culturas Mochica, Chimú y Lambayeque. En los últimos años se descubrieron las famosas Tumbas Reales del Señor de Sipán, pertenecientes a la cultura Moche (ss.VII al XIII), cuyos atuendos y adornos trabajados en oro ostentan técnicas bastante adelantadas para su época. Esas técnicas usadas hasta hoy por los artesanos en joyas, piezas escultóricas y utensilios son la aleación, la soldadura, la fundición en laminado, así como el cincelado, el calado, el hilo fundido, la filigrana y las aplicaciones, incrustaciones y engastes.
Platería
Los centros de mayor producción de trabajo en plata son los departamentos de Junín, Huancavelica, Ayacucho y Cusco. Los plateros que han mantenido la amplia tradición colonial desarrollan una rica variedad de formas y motivos, confeccionando joyas con figuras de animales de corral, pavos reales, caballos y estrellas, así como artículos de uso religioso y doméstico. Otras piezas importantes que corresponden a la joyería en plata son los pinches de plata fundida en estilo colonial cusqueño, los tupus o alfileres para sujetar las llicllas, collares de alpaca trabajados con ónix negro y bambú, collares de plata con obsidiana, aretes con ópalos en varios colores y de plata quemada estilo colonial, así como el marqueteado en madera, para cuadros y espejos.
Filigrana en Oro
Es una técnica de orfebrería en la que el oro es adelgazado a su mínima proporción para enhebrarlo formando joyas de notable belleza. Uno de los centros de producción del delicado arte de la filigrana de oro es el pueblo de Catacaos (Piura), heredero de la tradición de la cultura Vicús. Las piezas más trabajadas son las dormilonas o aretes y los collares, siendo la luna uno de los motivos constantes en su ornamentación.
Piedras Semipreciosas
Otros materiales utilizados en la artesanía, especialmente en el área de la joyería, son tomados de la gran diversidad de piedras semipreciosas, muchas de ellas encontradas en territorio peruano y otras importadas, como en épocas prehispánicas, del resto de América. Generalmente con estas piedras se confeccionan collares, aretes, anillos y brazaletes. Entre las más bellas se encuentran la crisocola o turquesa peruana, el ónix, la obsidiana y el ópalo. Es imprescindible también mencionar el uso de la tradicional concha roja o spondylus, llamada antiguamente "el alimento sagrado de los dioses", con la que actualmente se sigue trabajando hermosas piezas de joyería.
OBJETOS DE CUERO
Los primeros trabajos de gran belleza, en cuero, fueron hechos en la Colonia: baúles, sillones fraileros y una gran variedad de monturas, arneses y otros elementos vinculados a la caballería. Sus motivos ornamentales están desarrollados ya sea por la técnica del pintado, calado y del repujado, siempre inspirados en el predominante arte barroco de la época. En la actualidad se siguen haciendo los mismos objetos, especialmente sillas, perezosas, banquetas y baúles, cuyas decoraciones tratan de temas costumbristas. En Puno se confeccionan, además, caballitos de cuero con un bello y tierno estilo ingenuo.
TABLAS DE SARHUA
El pueblo ayacuchano de Sarhua se ha hecho mundialmente conocido por sus tablas pintadas, una de las manifestaciones más originales de la llamada pintura popular, una tradición que incluye los dibujos del cronista Guamán Poma de Ayala (s. XVI), las acuarelas del obispo Martínez Compañón (s. XVI), del pintor criollo Pancho Fierro (s. XIX) y las obras de otros creadores anónimos que pintaron murales desde el periodo colonial hasta hace pocos años en iglesias y capillas del interior del Perú. Las tablas de Sarhua son también conocidas como quellcas, por su relación con los antiguos dibujos que los Incas mandaban a confeccionar para registrar su período de gobierno. Se trata de coloridas ilustraciones pintadas en un soporte de madera plana, que representan las costumbres del pueblo, y acompañadas de un texto explicativo. Al principio las "tablas" eran dibujadas sobre las vigas de los techos (en las que inicialmente se plasmaban árboles genealógicos), pero hoy predominan los formatos rectangulares y cuadrados para facilitar su comercialización. Uno de los renovadores de este arte fue el pintor Carmelón Berrocal (1964-1998), quien modificó los cánones establecidos sin perder los rasgos originales, creando cuadros a partir de la tradición oral recopilada por él mismo.
TEXTILES
La textilería actual es heredera de una larga tradición prehispánica desarrollada a lo largo de todo el país, entre los que destacan los mantos Paracas y los tejidos Inca y Wari ayacuchano. Los textiles más antiguos, encontrados en Huaca Prieta-Chicama, datan de hace unos 4.000 años. Los materiales –que se siguen utilizando en la actualidad– son preferentemente el algodón marrón y el blanco, las fibras de vicuña, alpaca y llama. Otros materiales utilizados eventualmente pueden ser los cabellos humanos y los pelos de murciélago y, más frecuentemente, los hilos de oro y plata. Además, todavía se mantiene el uso de algunos tintes naturales que se combinan con la anilina y otros tintes industriales, y el telar vertical y el telar a pedales continúan siendo las herramientas con que se tejen la mayoría de mantas y telas. Los departamentos donde el tejido tiene mayor vigencia son Ayacucho, Puno, Cusco, Junín, Apurímac y Lima. En cuanto a la decoración cusqueña es frecuente encontrar elementos como la tika, que representa a la flor de papa, y el sojta, un diseño geométrico que simboliza el ciclo del sembrío. Existe aquí, una rica variedad de chullos (gorros con orejeras) de mostacillas, bolsas coqueras de lana, mantas con motivos geométricos, fajas y chumpis tejidos por metros, como los que se venden en el mercado de Sicuani, o en el mercado dominical de Písac. Otro centro de producción textil es Ayacucho, región en la que en décadas recientes se ha popularizado la elaboración de tapices de trama y de urdimbre con motivos abstractos.
Arpilleras
Es una artesanía de origen contemporáneo, traída de Chile en la década del 70. Se trata de telas sobre las cuales se realizan aplicaciones de figuras previamente elaboradas, en las que se representa temas tanto testimoniales como costumbristas. Las representaciones de personajes, animales y plantas cosidas a la tela matriz le dan un llamativo efecto tridimensional al conjunto.
La arpillería fue integrada rápidamente a la labor artesanal de sectores femeninos –sobre todo migrantes de la sierra– ubicados en barrios periféricos de Lima, como Pamplona Alta, donde encontraron en este género una forma afín para expresarse artísticamente. Esta artesanía, cuya práctica está muy difundida en el Perú, ha tenido un importante desarrollo en zonas como el Cusco, donde se ha incorporado elementos decorativos tradicionales, como los muñecos y los textiles incas.
Bordados
Son famosos los bordados de Chiqnaya, Puno, en grandes y pequeños mantos tejidos con lana de oveja o algodón y que representan escenas vinculadas a la siembra, la cosecha y las fiestas. También son muy conocidos los bordados de Chivay, en el Valle del Colca, Arequipa, adornados con cintas de agua, grecas y pespuntes. En Huancayo, Junín, durante la feria dominical se ofertan faldas bordadas en su totalidad llamadas "centros" debido a que se usan debajo de la falda de un solo color.
Hilados de Algodón
La confección de hilados aprovecha el color natural del algodón pardo y los sugerentes y sobrios tonos de los tintes naturales, aunque ahora esta variedad nativa enfrenta seria competencia del algodón industrial, sobre todo en las zonas artesanales de Monsefú (Lambayeque) y Cajamarca. La tradición del hilado se remonta a los inicios de las civilización andina y su producción artesanal persiste fundamentalmente en algunos pueblos de la costa y en las áreas altas de la sierra. En la Amazonia se elaboran prendas de vestir y mantas, de hilado muy fino y plano, sobre las cuales los nativos Shipibos de Pucallpa realizan decoraciones y dibujos de líneas geométricas inspirados en las visiones producidas por sus plantas sagradas.
Tapices
En el caso de los elaborados en el barrio ayacuchano de Santa Ana, los tapices siguen presentando diseños geométricos prehispánicos, a los que se ha añadido efectos modernos de perspectiva óptica. Otro lugar donde se puede encontrar hermosos tapices es San Pedro de Casta, en Lima, cuyos comuneros continúan usando tintes naturales extraídos de la cochinilla y de algunas plantas.
Tejidos de Punto
Los hallazgos de chullos, bonetes, fajas tubulares, muñecos y varias otras piezas provenientes especialmente de las culturas prehispánicas de la costa (Paracas, Nasca, Chancay y Mochica), demuestran una práctica antigua del tejido de punto. Esta técnica, que consiste en la elaboración de piezas –esencialmente prendas de vestir– mediante el simple cruce de un lazo a través de otro, permite, sin embargo, desarrollar motivos en alto o bajo relieves. Hoy, constituyen una floreciente actividad económica en Puno, Cusco, Arequipa y Lima. Puno es el mayor productor de chullos y chompas de fibra de vicuña, alpaca y lana de oveja. En esta región la elaboración de calcetines, calcetas largas y chullos de alpaca está a cargo de tejedores hombres.
UTENSILIOS DECORATIVOS
Existe en el mercado artesanal una amplia gama de piezas decorativas y utensilios hechos con vidrio pintado, madera o arcilla que han tomado el estilo y las técnicas del decorado de los marcos de espejos cajamarquinos. Azafates, cajas, joyeros, artículos de escritorio, adornos con forma de animales, lapiceros, centros de mesa, entre otros. La decoración está compuesta por diminutas hojas y flores de una gran variedad de colores. Muchas de ellas están matizadas con un efecto de envejecimiento con purpurina o neogelina sobre las que se aplica una capa de barniz. Los lugares donde se trabajan estos objetos son Cajamarca y Apurímac.

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