Tuesday, May 30, 2006

CULTURA GENERAL

NAVIDAD Y HUAYLAS
DE LO MÁGICO A LO NACIONAL [1]

Las danzas andinas ceremoniales o mágicas de antigüedad muy grande se encuentran en la actualidad en proceso de extinción o de readaptación. Debilitadas las creencias mágicas por el intercambio activo con las ciudades de la costa y el acceso cada vez más vasto de la población indígenas a las escuelas, el culto a los dioses locales, especialmente a las montañas (wamanis, aukish, apu) se convierte en patrimonio de los viejos, y las danzas y las ceremonias con que se manifiesta este culto se desintegran. Algunas desaparecen y otras cambian de función: se convierten en recreativas, se secularizan. El espectáculo imponente, cargado de significación mágica, que era contemplado con fervor o con sobrecogimiento, se convierte, para la mayoría de los integrantes de las comunidades en espectáculo recreativo y, finalmente, en formas de expresión del regocijo común. Lo mágico se transforma en popular y así se hace más permanente, se desintegra de lo religioso -que es patrimonio de un determinado círculo- para convertirse en un medio de expresión de inquietudes más universales en cuanto que no están ya vinculadas a creencias particulares sino a sentimientos comunes. De ese modo, especialmente, la danza, se convierte en un vínculo, asimismo, más vasto de la comunidad y puede aspirar a serlo de la nación misma. Es lo que ha ocurrido, por ejemplo, con la danza del huaylas.
Aparte de tres estudios de danzas folklóricas que debemos a Josafat Roel Pineda, no existe ningún trabajo bien documentado sobre las danzas del Perú. Y es casi trágica tal comprobación, porque no habrá tiempo suficiente para emprender este trabajo que requiere mucho tiempo, personal teóricamente bien preparado y equipo técnico. El Estado se encuentra absorbido por tareas de carácter práctico que se multiplican y estas expresiones del pueblo peruano se extinguirán o modificarán sin que se haya tomado un registro de su existencia. Perderemos así un patrimonio artístico y documental que en países menos ricos en economía y en arte nacional se estudian y se registran. No contamos, pues, con una información cuidadosa acerca del huaylas, pero conocemos datos que nos permitirán ofrecer un cuadro muy general de su evolución y de lo que ello significa como un ejemplo acerca del destino de los bailes andinos de contenido mágico que nos hemos aventurado a señalar.
El dato más antiguo que conocemos es el que aparece en el manuscrito de Francisco de Avila, -fines del siglo XVI y que contiene una inestimable narración y descripción de los mitos, cultos y modos de vida de los hombres de la Provincia de Huarochirí en la época indicada. En el Capítulo 9, Avila informa que durante la fiesta del dios Pariacaca, la gente del ayllu de Surco no bailaba la danza religiosa de los huacasas sino el huayllas. En la época moderna, hasta donde estamos informados, el huaylas solo se bailaba en el valle del Mantaro. En los últimos veinte años esta danza ha sufrido cambios importantes.
El Valle Sagrado
Ubicado en el valle de Urubamba entre los pueblos de Písac y Ollantaytambo cerca de la ciudad del Cusco, tiene un excelente clima y tierras fértiles.En esta zona se pueden apreciar los andenes que hasta hoy son utilizados, así como obras de ingeniería hidráulica que les permitió regar sus tierras. También se encuentran aquí centros de adoración a la madre tierra (Pachamama).Los pueblos que se ubican en este valle pertenecientes a la raza quechua, conservan algunas de sus costumbres milenarias a pesar de la fusión de culturas que hoy se refleja en su arquitectura, arte, folklore, artesanía, etc.Entre estos pueblos destacan:
Písac:Situado a 32 km. (20 millas) de la ciudad del Cusco, a 2 972 msnm. (9 751 pies), en las faldas del cerro Intihuatana, en la margen derecha del Valle Sagrado de los Incas. Este pintoresco pueblo tiene el mejor sistema de andenería de la época incaica. Cerca al pueblo se encuentra el Parque Arqueológico de Písac conjunto de restos arqueológicos, conformados por: fortalezas militares, torreones, observatorios astronómicos, almacenes, palacios, avenidas, callejones, etc. Los domingos se celebra una fiesta encabezada por los jefes de los ayllus que portan su cetro o varayoc, vestidos con trajes típicos, se presentan danzas folklóricas y en su pequeña iglesia se celebra la misa en quechua.Los días martes, jueves y domingo se celebran también las ferias artesanales, donde se expenden diversos productos entre los que sobresale su artesanía textil y la cerámica, etc.
Calca:Ubicado a 50 km.(31 millas) del Cusco, a 2928 msnm. (9606 pies). Tiene como fondo los hermosos nevados de Pitusira y Sahuasiray. Muy cerca se encuentran los baños medicinales de Machacancha y Minasmoqo, así como el complejo arqueológico de Huchuy Cusco.
Yucay:Ubicado a 68 km. (42 millas) del Cusco, a 2857 msnm. ó 9373 pies.Sus hermosos paisajes y su excelente clima lo convirtieron en el lugar preferido por la realeza incaica para el descanso y esparcimiento, así como uno de los principales centros de producción agrícola.Cuenta con numerosas construcciones incaicas en las que sobresale el Palacio del Inca Sayri Túpac.
Urubamba:Ubicado a 72 km.(45 millas) desde el Cusco, a 2871 msnm, en un fértil valle en las faldas del nevado Chicón, de fácil ascenso.Aquí se encuentran ricos yacimientos arqueológicos por lo cual ha sido llamada 'Capital Arqueológica del Perú'. En esta zona habitan diversas comunidades indígenas que guardan sus tradiciones milenarias. En este valle se puede practicar numerosos deportes de montaña y turismo de aventura, así como emprender rutas de penetración hacia la zona selvática del Cusco.
Ollantaytambo:Pueblo ubicado a 97 km.(60 millas) del Cusco, a 2846 msnm. (9337pies).Su fundación se atribuye a Ollantay, militar de origen plebeyo que amaba a la princesa Cusi Coyllor, hija del Inca Pachacútec. Ante la negativa del Inca, Ollantay decidió raptarla sin conseguirlo. Después de largas batallas fue derrotado por el ejército del Inca quien en un acto de nobleza, le perdonó la vida.
Este pueblo cuenta con importantes yacimientos arqueológicos entre los cuales está: el Templo al dios Sol, el Icamisana, los Baños de las Ñustas, las chullpas de Cachicata y un grupo de terrazas muy empinadas al pie del cerro. Esta zona es un escenario natural donde se pueden apreciar los diversos microclimas, que permiten la existencia de flora y fauna típica como venados, chinchillas, vizcachas, zorros, palomas andinas, etc., así como diversas especies de flores de altura.
El Valle Sagrado de los Incas es también un lugar ideal para la práctica de deportes de montaña y turismo de aventura.
[1] ARGUEDAS, José María. El Comercio. Lima, 22 de enero de 1957.

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